Lugares turísticos de Piura

Siempre sobre la costa, se encuentra Colán, el balneario favorito de los piuranos, con sus casas emplazadas sobre pilotes de madera y sus terrazas, desde donde es posible ver el atardecer más bello del país. Al lado de Colán, en el pueblo de La Esmeralda, se encuentra la primera iglesia construida en el Perú (San Lucas), obra de los frailes dominicos (1536).

La costa sigue ofreciendo regalos, como Cabo Blanco, considerado en los años cincuenta y sesenta como el mejor lugar del mundo para la pesca de altura (y poseedor del imbatible récord mundial del merlín negro) o, más recientemente, como una meca para millares de aficionados al surf que llegan hasta sus playas en busca de sus famosas “crecidas”.

También están Los Órganos, la hermosa playa de El Ñuro y la cosmopolita Máncora, para muchos, el Hawái en miniatura de la costa peruana. Un punto de reunión de surfistas peruanos y extranjeros, además de gente de todo tipo (rastas, hippies, bohemios) y nacionalidad, que convierte esa antaño apacible caleta de pescadores en una fiesta permanente. Inmediatamente hacia el sur, está la zona de Las Pocitas, sede de un interesante y bien montado desarrollo turístico orientado al descanso y el esparcimiento. Palmeras, jardines muy bien cuidados, un mar siempre sereno y toda la magia del norte.

Pero en Piura no sólo hay playas; sus fértiles valles y campiñas han seducido al hombre desde hace milenios. Hombres hábiles y alegres como pocos, por cierto, como los que es posible encontrar en Catacaos, “el corazón indio de Piura” y, quizás, el rincón más tradicional del departamento. Ésta es la tierra de la chicha en poto, los cántaros barrigones y los sombreros de paja de toquilla, estos últimos de gran prestigio. También es la tierra de las filigranas de oro y plata que lucían las elegantes cortesanas europeas del siglo XVI y de los objetos labrados en madera de sapote; de las mejores chicherías, donde es posible hallar “claritos” y “entreverados” al más puro estilo del norte.

Si de artesanos se trata, cómo no hablar de Chulucanas, ciudad alegre y calurosa, conocida como “la guitarra de Piura”. Tierra de dorados limones y frondosos mangos, es famosa por sus artesanías en arcilla, que hizo célebres el alfarero local don Gerásimo Soza.

Y si de calor hablamos, imposible no mencionar a Sullana... generosa pero de calor humano. Ésta es tierra de gente amable y cordial, descendiente de los antiguos tallanes. Sus pobladores la llaman “la Perla del Chira” por la bondad de sus campos de gran producción agrícola. Son espectaculares sus arrozales y chacras de mangos, pero, sobretodo, sus cocoteros, que dan al paisaje sullanero un toque de belleza singular.

Un mundo singular, al que raramente acceden los visitantes y que se encuentra oculto entre montañas pobladas por espesos bosques, son Las Huaringas, consideradas como el centro principal del curanderismo en el norte peruano. Un conjunto de lagunas (unas 20 en total) que se han hecho famosas a nivel nacional por sus propiedades medicinales y que convocan a millares de peregrinos en busca de remedio a sus males.

Ya lo sabe, Piura tiene lugares turísticos para todos los gustos. Pero, eso sí, tómelo con calma.

Sullana

La apacible Sullana, ubicada a 1 020 kilómetros al norte de Lima, es conocida como la «ciudad de las guayaberas», en honor a la prenda de vestir más usada en ella a causa del calor, y como la Perla del Chira, por las bondades de sus campos. Su nombre se derivaría de la voz quechua sulla, que significa rocío. Por extensión, Sullana significaría ‘el lugar donde existe mucho rocío’, en clara alusión a la humedad y frescura de su valle.

Sullana Piura

La ciudad de Sullana fue fundada en tiempos de la Conquista sobre la margen izquierda del río Chira. Fue bautizada originalmente con el nombre de La Punta, el mismo que se cambió en octubre de 1826 por el de Sullana. Su territorio comprende la parte superior del valle del Chira y limita con la cadena de los Amotapes, hacia el noroeste, y el tablazo sechurano, hacia el sur. Hacia el norte limita con la provincia ecuatoriana de Loja.

La Sullana de nuestros días es una ciudad activa que vive del comercio con Piura (a sólo 40 kilómetros de distancia), los pueblos del interior y el vecino Ecuador. Fue remozada de manera integral en 1945, dotándosele de amplios parques y plazas, hecho que mejoró sustancialmente la apariencia de la ciudad. Buen ejemplo de ello es la avenida José de Lama, donde se ubica la mayoría de las empresas de transporte, o la avenida San Martín, eje comercial de la ciudad. Desde la plaza Bolognesi, como desde los arcos de la plaza de armas, es posible obtener una hermosa vista del río Chira. Sullana cuenta con todos los servicios básicos, además de varios buenos hoteles y restaurantes. Una de sus particularidades son las famosas pipas heladas (agua de coco fresco), de venta al borde mismo de la carretera. La mayor fiesta popular de la ciudad es la Bajada de Reyes, entre el 5 y el 29 de enero.

Sullana es, como hemos dicho, un punto de encuentro de comerciantes provenientes de los cuatro puntos cardinales. La razón es que desde ella parten varios caminos de importancia que tienden a convertirse, con el paso de los años, en rutas de atracción turística. Los principales son la trocha afirmada hacia el suroeste que permite llegar a la casa hacienda Sojo, el caserío de La Huaca (donde hay un interesante museo) y el balneario de Colán, hacia el sur.

Luego de tocar Sullana, prosigue también, con un paisaje que amenaza con seducir a todo aquel que lo recorre, la carretera Panamericana Norte rumbo a Tumbes y las localidades agrícolas de Marcavelica (y el desvío a la represa de Poechos), Querecotillo y Mallaritos, todas pobladas por verdaderos bosques de cocoteros que hacen del paisaje de esta zona una delicia para la vista. Campos de arroz mecidos por el viento, bosques de cocoteros y gente amable.

Una última ruta deja Sullana con rumbo este hacia la frontera con el Ecuador. El camino atraviesa extensos campos de frutales rumbo a Tambo Grande, pueblo famoso por sus limones pero, sobre todo, por el oro que se encuentra bajo sus viviendas. Hace algunos meses, un proyecto minero que pretendía instalar aquí una de las mayores minas a tajo abierto del continente estuvo a punto de cambiar para siempre el paisaje de la región. La férrea protesta de sus gentes en contra de la puesta en operación de la mina acabó por impedir, al menos por el momento, los avances del proyecto. No juzgaremos aquí la bondad de tal decisión; lo que sí debemos aplaudir es que los habitantes de una zona tomen parte en las decisiones que afecten el futuro de sus hijos.

Desde Tambo Grande, la ruta prosigue hacia Hualtaco, Partidor y Las Lomas, centro comercial de esta parte del valle. Las Lomas vive gracias a la irrigación proveniente del embalse de San Lorenzo. Desde Las Lomas se continúa hasta el puente internacional de Macará, en plena frontera peruano ecuatoriana.

Las Huaringas

Se conoce con el nombre de Huaringas a un conjunto de lagunas situadas en el páramo andino de la cordillera Huamaní, que se eleva al noreste de las provincias de Ayabaca y Huancabamba a una altura aproximada de 4 000 m.s.n.m. Formadas gracias a la escorrentía producto de la intensa humedad reinante en la zona, sus desagües constituyen el origen primigenio del río Quiroz, uno de los más importantes del departamento de Piura. Sus aguas alimentan el caudal del Chira y la represa de Poechos, en el tablazo costero.

Huaringas

Se les considera el centro principal del curanderismo en el norte peruano. Su nombre se derivaría de las palabras huari, "baño"; e inga, "inca". Se dice que hasta ellas acudía el Inca para curarse de sus mates y lograr el favor de los dioses. Están compuestas por más de 20 cuerpos de agua. Además de la mayor, o Shimbe, o Blanca, están: la Laguna Negra, la Amarilla, la Roja, la de Los Patos, los Siete Pozos, entre otras.

Son famosas gracias a su extendida reputación de sanadoras del cuerpo y el alma. Hasta ellas llegan, cada año, centenares de peregrinos y chamanes, deseosos de darse un baño en sus gélidas aguas y gozar de los beneficios de sus poderes naturales. En sus riberas crecen numerosas hierbas medicinales. Los curanderos locales también acuden a ellas con el objeto de “captar” el espíritu de sus aguas e infundirse de sus poderes. Es sabido que las clasifican según los fines propios de sus artes, como curanderas y hechiceras.

La visita con fines curativos tiene dos momentos. Primeramente, el peregrino deberá bañarse en las aguas heladas de una de las lagunas; después, en la noche, deberá participar en la mesada o florecimiento, en la que el chamán oficiará con perfumes y conjuros y le quitará definitivamente los males.

Las lagunas son accesibles desde el poblado de Huancabamba. Los viajeros contratan allí los servicios de arrieros quienes brindan sus acémilas para hacer más sencilla la travesía (que suele tomar hasta ocho horas). Otras rutas de acceso parten del caserío de San Antonio, a los pies de la laguna Carmen, o desde el poblado de Salalá, bajo el lago Shimbe y cuna de curanderos y chamanes.

La fama de las Huaringas se ha extendido tanto y se calcula que hay en la zona unos 300 curanderos que brindan servicios a los visitantes.

Huancabamba

Ubicada a una altura de 1 957 m.s.n.m., Huancabamba fue desde épocas remotas un importante punto de confluencia de peregrinos. Cuenta el cronista Cieza de León que, después de someter a los pueblos de Cajamarca, el inca Túpac Yupanqui incorporó a Huancabamba al imperio; y para asegurar su dominio, construyó una fortaleza, en la cual dejó a una guarnición, e hizo que por sus inmediaciones pasara el camino real que conducía a Quito.

Huancabamba

En 1533 llegaron hasta el lugar Hernando Pizarro y Hernando de Soto, que volvían de visitar Pachacámac. Ellos fueron los primeros españoles que vieron el pueblo en todo su esplendor. Más tarde, fue incorporado a la jurisdicción del corregimiento de Piura y convertido en distrito en 1857. La provincia, la más oriental del departamento, fue elevada a dicha categoría en 1965.

Dicen que la ciudad actual, uno de los puntos menos conocidos del departamento de Piura, es famosa por varias particularidades: una de ellas es el continuo desplazamiento del terreno sobre el cual se erige. Por ello, es conocida como "la ciudad que camina" o "Resbalabamba". En efecto, sus calles típicamente serranas, angostas y en pendiente, se encuentran levantadas sobre las laderas de una montaña de roca quebradiza y muy deleznable, la misma que se “va asentando” sobre su extremo oriental.

La segunda es la apariencia de sus pobladores, de evidentes rasgos europeos. La razón estriba en que Huancabamba fue un importante asentamiento español en tiempos de la Colonia.

Una tercera singularidad es que la ciudad es el punto de partida para visitar las Huaringas, un conjunto de lagunas ubicadas en las montañas cercanas que se han hecho famosas por los poderes mágicos de sus aguas.

La ciudad, de aproximadamente 7 000 habitantes, se ubica a 214 kilómetros, ó 5 horas de viaje desde Piura. Se accede a ella a través de una trocha que serpentea entre los ramales de la Cordillera Occidental y que atraviesa la localidad agrícola de Canchaque y el abra de Cruz Blanca (a más de 3 000 m.s.n.m.). Una tierra de deslumbrante paisaje, cascadas y vegetación exuberante. Sus coloridos distritos (Sóndor, Sondorillo, entre otros) son dignos de ser visitados. En Huancabamba existe un albergue turístico que provee servicios de alojamiento, además de algunos restaurantes de camino que van siendo mejorados con la cada día mayor afluencia de visitantes deseosos de explorar su naturaleza. La festividad más importante de la región es la celebración de la Virgen del Carmen, el 16 de julio.

En la región se desarrolló la cultura Huancapampa, de la cual el Museo Municipal Mario Polli expone algunas muestras. Cerca de la ciudad se pueden encontrar algunos yacimientos arqueológicos, como el Templo de los Jaguares, en Mitupampa, a una hora de distancia; o las ruinas de El Paredón.

También muy cerca de Huancabamba se encuentra el Santuario Nacional Tabaconas Namballe, establecido sobre un total de 29 500 hectáreas pertenecientes a la provincia de San Ignacio, departamento de Cajamarca. Sus territorios, dotados de extensos páramos, numerosas cataratas y un sistema de lagunas llamadas Arrebiatadas, poseen una belleza paisajística excepcional.

Un hecho curioso, que, según dicen, se produce en el distrito sureño de Huarmaca es que el tejado de su iglesia constituye la exacta divisoria entre las cuencas del Pacífico y del Atlántico, de tal modo que, cuando llueve, las aguas que caen a un lado del techo de la iglesia van a la cuenca amazónica, y las que caen al otro lado se dirigen al mar de Grau.

Como ven hay lugares turísticos muy interesantes los cuales pueden visitar en Piura, el Perú es un país lleno de sitios muy ricos en naturaleza y variedad ecológica, por lo cual no es raro encontrar todo tipo de paisajes y animales por todas partes, el departamento y ciudad de Piura no es la excepcion demostrando grandes atractivos.

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